Fue
construido como un Arsenal por Jorge Próspero de Verboom, luego
pasaría a convertirse en residencia real a finales del pasado siglo,
Pere Falquès dirigió las pertinentes reformas.
Entre
los años 1889 y 1895 fue lo primero, y entre 1904 y 1915 lo segundo,
hasta que en 1932, el antiguo Arsenal pasaría a ser sede del Parlament
de Catalunya.