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Barcelona tiene origen romano y pese a las transformaciones sufridas
en la ciudad durante la Edad Media, aún nos deja huella de sus orígenes.
El
Cardus, antigua vía romana que hacía de eje este-oeste de la ciudad,
venia a coincidir con el trazado de la calle
Del Bisbe y el eje norte-sur el decumanus cubre el trayecto
hoy ocupado por el carrer de la Llibreteria
y del Call.
Las
murallas romanas de las cuales aún hoy se conserva un pequeño tramo,
tenían planta de cuadrado irregular, y puede reconstruirse mediante
los restos de sus paseos de ronda exteriores:
- Tapineria y Sots
- Tinent Navarro al norte
- Avinguda de la Catedral y Plaça Nova a poniente
- Carrer de la Palla al sur
En
la zona más elevada del Mons Táber, monte donde nació la antigua
ciudad romana, a espaldas de la actual Plaça
de Sant Jaume, tuvo su asiento el foro, donde se encontraban
los edificios administrativos de la ciudad.
Posteriormente
Condes, Reyes de Aragón y estamentos eclesiásticos engalanaron el
barrio durante las siguientes centurias con numerosos monumentos
parte de los cuales descubriremos.
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